Bella y el Reino Quebrado - Capítulo 9 Telas, silencios y una tarjeta negra
La rutina se había asentado como un mantel recién tendido sobre la mesa. Cada uno parecía haber encontrado su lugar y su ritmo. Domitila llegó una tarde nublada, acompañada por un leve olor a comino y albahaca seca. Tenía cerca de cincuenta y cinco años, un rostro amplio, de mejillas siempre tibias, y una forma de caminar que parecía abrazar las habitaciones al pasar. Se encargó de la cocina, tanto de preparar los alimentos como de mantener ese espacio en orden. No tardó en ganarse el afecto de Noelia, que solía acompañarla y aprender recetas entre risas suaves. Arabella, aunque más reservada, también le tomó cariño, pero con la cautela propia de quien ha sido educada para observar antes de confiar. Su educación, pulida bajo normas de etiqueta y compostura, le había enseñado que los afectos eran valiosos, pero más aún lo era la prudencia. Poco después, Thorne le presentó a uno de sus asistentes de confianza, Ciro. Era un hombre discreto, de cerca de 60 años, casi invisible, pero ...