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Bella y El Reino Quebrado - Capítulo 18 Entre la Incertidumbre y la Esperanza

 La noche fue inquieta. La fiebre no cedía, y cada hora que pasaba parecía más pesada que la anterior. Entre el inicio de la enfermedad y la llegada de Arabella habían transcurrido ya tres días, demasiado tiempo para un cuerpo debilitado. Si Thorne no lograba salir pronto de aquel estado febril, su vida correría un riesgo real. Pero la fiebre no era lo único que la inquietaba. Los rumores se habían esparcido como pólvora: enemigos al acecho, interesados en su caída, empezaban a moverse en la sombra. Thorne no tenía hijos ni familiares directos que sostuvieran su posición; su fortaleza estaba en su sola presencia, y ahora esa presencia se debilitaba entre sudores y murmullos. Arabella, apenas recién llegada, no tenía autoridad más allá de un pequeño círculo de confianza. Era un equilibrio frágil, casi imposible de sostener. La tensión la ahogaba. Apenas podía probar bocado, y sus pensamientos daban vueltas sin descanso: ¿qué hacer? ¿cómo resistir si él no mejora? Cerca de las once d...

Bella y El Reino Quebrado - Capítulo 17 Fiebre e Incertidumbre

Arabella llega al castillo al atardecer, tras una cabalgata implacable. La empuja una urgencia que no logra entender del todo, pero que la consume por dentro. El viaje ha sido largo, cargado de incertidumbre, pero no hay espacio para detenerse. Su mente está en blanco, salvo por ese único propósito. Al entrar, la recibe un silencio que cala hondo. No hay movimiento, no hay voces, solo una quietud inquietante. Algo no está bien. Al desmontar, la escena frente a ella la golpea con fuerza: el castillo está en penumbra, sin un alma a la vista, sin ladridos, sin ruido alguno. Las cortinas cerradas y ese silencio denso le aprietan el pecho. Por un instante, el miedo más hondo se asoma: ¿y si Thorne ha muerto? Pero entonces aparece Josefina —la ama de llaves— con el rostro pálido y los ojos llenos de angustia. Le toma las manos con fuerza y le dice, con un suspiro de alivio: “Gracias, señorita, por fin llegó”. Bella respira. Thorne vive… pero está mal, y la situación ha empeorado. Sin perder ...

Bella y El Reino Quebrado - Capítulo 16 Regreso Precipitado

 Después de despedirse de Lucio, Arabella se sentía tranquila. Una paz que no recordaba haber sentido en mucho tiempo la envolvía. Antes de regresar al castillo, pasó a visitar a Martha en el bosque. La anciana la miró con intensidad y le dijo: —Estás transformada. Arabella se detuvo en esa palabra: transformada, no cambiada. Le pareció curioso. —Has crecido —añadió Martha—. Vas a estar bien. Se lo aseguró con su voz sabia. Luego, como si no quisiera ahondar más, cambió el tono y comenzó a hablar de hierbas y remedios. Le pasó un paquete muy envuelto. —¿Qué es? —preguntó Arabella. —Hierbas que podrías necesitar. No las olvides —enfatizó. Cuando Arabella ya se iba, Martha le dijo algo que la dejó desconcertada: —Cuando llegues a tu nuevo hogar, mándame a buscar. Regresó al castillo serena. Conversó un poco con Sofía, que había preparado sus platos favoritos, y esa noche durmió profundamente. Sin embargo, los sueños la traicionaron. Soñó que caminaba por un bosque oscuro, sin rumbo, ...

Bella y El Reino Quebrado - Capítulo 15 Lucio

 Arabella no recordaba cuántos días llevaba llorando. ¿Tres? ¿Cuatro? ¿Cinco? Había perdido la cuenta. Como también había perdido la noción del tiempo que llevaba de regreso en el castillo. ¿Dos semanas? ¿Tres? Todo era una bruma. Se sentía adolorida en cuerpo y alma, agotada, saturada de desilusión. Ese día estaba nuevamente en su rincón junto a la fuente, llorando. Ya no con desesperación, pero sí con una tristeza tan honda que las lágrimas fluían como agua de llave abierta. Entonces escuchó unos pasos. Intentó secarse el rostro, calmar el temblor de su cuerpo, pero no lo logró. Y así la encontró Lucio: con el rostro cubierto de lágrimas, la mirada perdida en el vacío. Sin decir una palabra, él se acercó, sacó un pañuelo y le secó las mejillas. Luego la abrazó con firmeza y ternura, y eso desató aún más lágrimas. Arabella se aferró a él, como si en ese abrazo hubiera encontrado una orilla. Lucio no preguntó nada. La dejó llorar, acariciándole el cabello, dándole suaves palmadas e...

Bella y El Reino Quebrado - Capítulo 14 Jasper

 La carta estaba doblada con esmero, como si el cuidado de sus dobleces pudiera suavizar el contenido. Arabella la sostuvo entre los dedos sin abrirla por largos minutos. El remitente, sin embargo, bastaba para agitarla: Jasper. Había sido su primer amor, uno de esos amores suaves, nacidos al calor de las palabras, en los rincones secretos del jardín, entre los rosales y las confidencias murmuradas. Un amor sin contacto, sin promesas concretas, pero lleno de miradas que hablaban y canciones que decía haber compuesto para ella. Finalmente, abrió la carta. Leía en ella una mezcla extraña de resignación y afecto. "Arabella, me han dicho que estás de vuelta en el castillo. No sabes lo que mi corazón sintió al saberlo. Te amo. Siempre te he amado. Pero pensé que nunca regresarías... y mi familia, bueno, sabes cómo son. Me casaron con la hija del duque, y no pude negarme. No quería fallarles. Me pareció correcto. Aún creo que fue lo correcto. Por eso no quiero verte. No puedo. No debo. ...

Bella y El Reino Quebrado - Capítulo 13 El Padre

 Durante los primeros días, Arabella procuró estar cerca de su padre. Él se alegró sinceramente de verla. Le acarició el cabello como cuando era niña, le pidió que se sentara junto a él en la galería donde solía leer los informes del reino, y le relató, entre sonrisas y toses suaves, alguna anécdota de cuando ella tenía seis o siete años. Reía con una ternura apacible, como si el tiempo no hubiera pasado, como si ella no hubiera partido jamás. —¿Te acuerdas de cuando te escondiste en los barriles de manzanas? Creíamos que habías desaparecido y el castillo entero te buscaba… —decía con voz nostálgica, sin mirar demasiado. Arabella asentía. Recordaba. Pero no del mismo modo. Ella ya no era la niña de los barriles. Él tampoco era el padre que recordaba. La conversación era amable, incluso cálida, pero superficial. No hubo una sola pregunta real sobre su vida con Thorne. Ni una sobre cómo se había sentido, qué temores había tenido, si había llorado o si alguna noche había deseado volve...

Bella y El Reino Quebrado - Capítulo 12 El Regreso

 Cinco días después, al amanecer, Arabella partió. Así era Thorne: una vez tomada una decisión, no había lugar para demoras ni reflexiones largas. Lo que debía hacerse, se hacía. Con rapidez, con precisión. Partieron con la primera luz. Cinco soldados los escoltaban. Entre ellos, uno de los generales más antiguos y leales de Thorne. Iban armados, pero sin ostentación. Montaban con paso firme, las espaldas rectas, el rostro impenetrable. Noelia la acompañaba como dama de compañía; no sabía montar, así que viajaría con Arabella en el mismo caballo. No era lo más cómodo, pero no se trataba de comodidad. Arabella había preparado solo lo necesario: dos vestidos sencillos de recambio, un pequeño bolso con útiles personales, y un extraño atuendo de viaje que Josefina le había ayudado a confeccionar. Era una mezcla de pantalón y sobrefalda desmontable, diseñada para permitirle montar sin renunciar al decoro. El viaje fue rápido, sin complicaciones. Los soldados hablaban lo justo. Con respe...